
La protesta extrema que mantienen familiares de presos políticos a las afueras del centro de reclusión de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleíta, conocido como Zona 7, ha escalado a una crisis de salud este domingo. Tras alcanzar casi 40 horas sin ingerir alimentos, varios manifestantes —en su mayoría madres y esposas— han comenzado a recibir tratamiento médico vía intravenosa para combatir la deshidratación severa y el agotamiento físico.
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Voluntarios se encuentran en el sitio administrando sueros y soluciones para estabilizar a quienes han colapsado sobre el pavimento.
La medida de fuerza busca presionar a las autoridades del régimen para que se cumpla la liberación total de los detenidos, en medio de la incertidumbre por el alcance de la Ley de Amnistía discutida en la Asamblea Nacional.
A pesar de las intervenciones médicas de urgencia en plena vía pública, el grupo de familiares mantendrá la protesta hasta obtener una respuesta oficial sobre la libertad plena de los presos políticos en Zona 7.