
Yara Nardi (REUTERS)
En medio de tantos ataques al derecho al voto en Estados Unidos en la era de Donald Trump, resulta preocupante que se cuestione si el primer Papa estadounidense debe o puede sufragar en los comicios de su propio país.
Por Paola Nagovitch / elpais.com
Al votar en las elecciones legislativas que se celebraron este martes en Estados Unidos, el Papa León XIV dejó claro que sigue siendo un ciudadano estadounidense comprometido con los sistemas democráticos del país en el que nació, a pesar de que ahora es también jefe de otro Estado y máxima autoridad de la Iglesia Católica. No es un compromiso cualquiera: el voto de Robert Prevost cobra aún más importancia si se tiene en cuenta la ofensiva que el presidente Trump ha lanzado contra los procesos electorales de este país.
Para empezar, cabe destacar el método por el cual el Papa ha votado. Lo hizo por correo, enviando su papeleta desde el Vaticano hasta Illinois, el Estado del Medio Oeste de EE UU donde nació y donde aún mantiene una residencia. Prevost se sumó así a los más de 25 millones de estadounidenses que, por alguna razón u otra, sufragaron a distancia en estas elecciones de medio mandato, las denominadas midterms, en las que se definirá el control del Congreso y, por tanto, el futuro de la presidencia de Trump.
El voto por correo ha sido fuertemente criticado por Trump, que, sin aportar prueba alguna, ha dicho una y otra vez que el método es fraudulento desde hace años. El presidente ha insistido en esta falsedad a pesar de que él mismo ha votado por correo en varias ocasiones, tan recientemente como en las elecciones de este 3 de noviembre. Trump llegó incluso a firmar una orden ejecutiva para restringir esta práctica, pero esta fue luego bloqueada por el Tribunal Supremo.
Es en ese contexto en el que Prevost, abiertamente crítico con Trump y su Administración, envió su papeleta desde el extranjero en un acto histórico e insólito: ningún otro Pontífice había participado antes en unas elecciones tras haber asumido como Papa y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano.
Algunos teólogos puristas han opinado que Prevost no debió haber votado: que la última papeleta que un Papa debe emitir es en el cónclave en el que es elegido. Pero ese argumento parece haber quedado anticuado en una era en la que la implicación política de los papas es un hecho, como bien demostró el predecesor de León XIV, Francisco, y como ahora ratifica el actual Papa.
Al confirmar que el Pontífice había votado el pasado 30 de octubre, la Santa Sede destacó su “participación cívica” de larga data: “El Papa León XIV ha ejercido su derecho al voto como ciudadano de Estados Unidos siempre que ha tenido la oportunidad”. Según los registros electorales del Estado de Illinois citados por medios nacionales, antes de ser elegido papa, Prevost participó en al menos 10 elecciones generales de EE UU. En las presidenciales de 2024, en las que Trump se hizo con la presidencia, Prevost —quien en el pasado ha apoyado tanto a demócratas como a republicanos— también votó por correo.
El voto del Papa suscitó preguntas sobre si podía interpretarse como una forma de movilizar a las urnas a los católicos en un país donde 62 millones de personas practican esta religión y constituyen el 22% de los votantes registrados. Y si, por ende, esa movilización podría afectar negativamente al Partido Republicano de Trump, pues los católicos estadounidenses se sienten cada vez más decepcionados y resentidos con el presidente, debido a las tensiones entre el Gobierno y el Vaticano.
Pero, de acuerdo con la Santa Sede, lo que León XIV buscaba con su voto era subrayar su convicción de que los ciudadanos tienen el “derecho y el deber” de participar en los procesos democráticos. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos se hizo eco de ese sentir al decir que el Papa estaba dando ejemplo al animar “a cada ciudadano a ejercer su responsabilidad cívica”.
En 2026 y en una democracia laica como la estadounidense, León XIV puede ser el Papa, pero no deja de ser Robert Prevost, un ciudadano estadounidense con todo el derecho a emitir su voto.