
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a enfrentarse a uno de los días más incómodos del año: el desfile militar del Día de la Hispanidad. El 12 de octubre es recordado por el presidente como un día en el que tuvo que aguantar silbidos, insultos y gritos de dimisión por parte de un sector del público, alentados por la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo y el líder de Vox Santiago Abascal.
Por Infobae
Este año el escenario ha vuelto a repetirse, con los comentarios habituales, en un contexto de máxima tensión marcado por el adelanto electoral y en vísperas de la visita de los reyes a Ceuta y Melilla. Precisamente uno de los protagonistas del día ha sido el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, presente en la cita junto con el resto de dirigentes autonómicos y ministros del Gobierno.
Un año más, las ausencias han estado protagonizadas por los dirigentes nacionalistas, entre ellos, el lehendakari vasco Imanol Pradales. Tampoco han acudido la presidenta de Navarra, María Chivite, y el de Andalucía, Juanma Moreno, debido a que se encuentra en Bruselas para asistir al Comité de las Regiones, del que es vicepresidente.
El presidente del Gobierno se bajó del vehículo oficial a las 11 de la mañana, tal y como establece el protocolo, y ha esperado a la llegada de los monarcas. En ese momento, se han escuchado gritos de “Pedro Sánchez, hijo de puta” y otros insultos antes de que llegara la familia real con su escolta a caballos. Minutos antes de la llegada de los reyes, el líder del Ejecutivo ha coincidido con la presidenta madrileña, si bien no se ha producido ninguna conversación.