
El primer vicepresidente de la Asamblea Nacional chavista, Pedro Infante, recurrió este jueves 19 de febrero a su aparato de propaganda en redes sociales para intentar barnizar de triunfo político el reciente encuentro entre la cúpula del régimen y el jefe del Comando Sur de EEUU, Francis L. Donovan. En una maniobra para ocultar el subordinamiento ante las exigencias de Washington, Infante calificó la presencia del alto mando militar estadounidense como un «claro reconocimiento» a Delcy Rodríguez, Vladimir Padrino López y Diosdado Cabello, sobre quienes han pesado graves señalamientos internacionales.
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A través de su cuenta en X, el vocero del régimen recurrió a una narrativa de supuesta igualdad para justificar el giro pragmático de la cúpula. «La entereza de nuestra gente hizo que Estados Unidos se siente de tú a tú con Venezuela en una mesa de respeto e intereses comunes», soltó Infante, omitiendo que la agenda estuvo marcada estrictamente por la implementación del plan de tres fases del presidente Donald Trump.
El dirigente no ocultó que la prioridad del «aparato» es garantizar la impunidad de Nicolás Maduro y Cilia Flores, razón por la cual aseguró «debemos sentarnos con quien sea y luchar por su liberación, dignidad y respeto», confirmando que la mesa de trabajo con «el imperio» tiene como trasfondo la supervivencia de la cúpula y no necesariamente el bienestar del país.
En un intento por calmar a los sectores radicales del chavismo de base que aún digieren la foto de Donovan en Venezuela, infante aseguró que este movimiento es parte de una «inteligencia estratégica». Según Pedro, el régimen está «cobrando la victoria de haber aguantado con firmeza el asedio más grande de nuestra historia», usando el discurso del enemigo externo para justificar por qué quienes juraban «soberanía o muerte» ahora reciben instrucciones técnicas de los generales del Norte.
Infante también aprovechó para lanzar dardos contra la oposición, tildándola de «derecha extremista» y acusándola de sembrar dudas a través de «laboratorios de mentiras». El funcionario insistió en que el acercamiento no es una claudicación, sino un paso para «consolidar la ruta del bienestar».
Por ahora, el régimen se aferra a la narrativa de la «moral inquebrantable», mientras intenta capitalizar políticamente un encuentro que, en el fondo, responde a la necesidad del régimen, ahora liderado por Delcy, de buscar vías de escape al aislamiento financiero y judicial para no enfrentar el mismo destino que Maduro.