
Los derrames petroleros y fugas de gas en el Lago de Maracaibo vuelven a generar preocupación. Desde agosto pasado, las imágenes de la mancha negra en las costas, con peces y cangrejos muertos, impactan por el grado de contaminación que repercute no solo en la fauna, sino en todo un sistema ambiental, que también puede afectar a los seres humanos.
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Según especialistas, anualmente hay entre 80 y 100 fugas de petróleo y gas en Venezuela, pero no se registran. Durante las últimas semanas, la gravedad del derrame ha hecho que sea notorio e impactante en las costas.
Desde el pasado 26 de agosto, las imágenes del crudo en este estuario tocan el corazón de quienes lo aman por ser símbolo de zulianidad y un ícono de Venezuela. Y no es para menos, pues se trata del lago más grande de América Latina.
El 28 de agosto, Luis Caldera, gobernador del Zulia, respondió a las interrogantes de los periodistas sobre el derrame petrolero en el Lago de Maracaibo, pero su respuesta dejó más dudas que aclaratorias.
“El domingo (23 de agosto), producto de los fuertes vientos de la lluvia, hubo algunas averías en el lago, que originaron derrames de crudo. Se activó un plan de contingencia de Pdvsa, la Gobernación y el Iclam (Instituto para el Control y la Conservación de la Cuenca del Lago de Maracaibo), y desde el miércoles se está haciendo recolección en algunas zonas costeras, específicamente en Maracaibo, San Francisco y Mara”, expresó Caldera ante los medios.

No dejó claro cuál fue el tipo de avería, aunque se puede suponer que son roturas de tuberías; tampoco indicó dónde fueron los escapes, cuánto petróleo se derramó y cuánto habían recogido hasta el momento; cuánto demorarían los trabajos para arreglar las fugas ni cuáles serían las previsiones para pescadores y ciudadanos en general.
La sociedad exige y necesita respuestas, pero sobre todo solución con un trabajo eficiente que disminuya el riesgo ante derrames petroleros.
Causas de la tragedia ambiental
En conversación con La Patilla, el ingeniero en hidrocarburos, César Torcatt, con más de 35 años de experiencia entre Pdvsa y Mobile, explicó que la infraestructura petrolera en Venezuela está diseñada para soportar los embates de la naturaleza. Si hay averías por lluvias, vientos o trombas marinas, es por daños debido a falta de mantenimiento.

“Los holandeses hicieron toda la infraestructura y fue diseñada para soportar trombas, corrientes marinas, vientos fuertes. El lago tiene olas muy altas cuando hay tempestades, pero si no mantengo esa instalación, con el tiempo va perdiendo las facultades, su integridad física y estructural. No puedo echar la culpa a una tromba, a ráfagas de vientos, a lluvias ni a tormentas. En el lago caen relámpagos como no tienes idea, eso tiene años pasando, no es ahorita, lo que pasa que ahora se hace visibles”.
– ¿Es insólito decir que las averías son por lluvias o viento?
– Sí, claro porque esa estructura fue diseñada para eso, para soportar cualquier tipo de condición ambiental.
Una bomba de tiempo
El pasado martes 8 de septiembre, la Fundación Azul Ambientalistas mostró fotos y videos de derrames petroleros y gas, este último muy peligroso.
“Los escapes de gas son más peligrosos, porque como no se ve, tiene H2S asociado al petróleo. Pone en riesgo al pescador y los que pasan por allí a trabajar en lanchas y gabarras. Es dañino, mortal, la parte de ingeniería ambiental y seguridad industrial lo sabe”, expuso Torcatt.

Reiteró que “cuando ves una burbuja es porque abajo hay una presión increíble, eso viene con H2S, que es ácido sulfhídrico, al olerlo, estás fallecido. Si hay una chispa, hay riesgo de explosión”.
Este 10 de septiembre, Nelson Rodríguez, ministro de Ecosocialismo, dijo junto al gobernador Caldera, que las fugas de crudo y gas fueron solventadas.
Caldera precisó que la fuga de gas, denunciada por Azul Ambientalistas, fue una tubería de ocho pulgadas, pero que ya todo está controlado.
Admitieron que a medida que aumente la producción petrolera, habrá “eventos” en el lago, pero que ellos trabajan para minimizar riesgos y atender cualquier emergencia.
Inspecciones que ya no hacen
Basado en su experiencia, el ingeniero Torcatt contó que después de 2003, se desviaron muchas inspecciones y se pararon muchas estructuras. Antes hacían las inspecciones API580 y API581.
El Zulia tiene buzos especiales para revisar la infraestructura en el fondo del lago. El ingeniero relató que antes usaban helicópteros para recorrer las zonas petroleras del estuario (Cabimas, Tía Juana, Bachaquero, Mene Grande, Mara, Lagunillas, San Francisco) y detectar si había manchas de crudo.

También habían lanchas especializadas, cada tres o cuatro kilómetros; además Pdvsa contrataba empresas especializadas para esas inspecciones y tenían cuadrillas de saneamiento. En el lago, la inspección debe ser “las 24 horas, los 365 días del año. Es permanente”, enfatizó Torcatt.
Ahora, en vez de helicópteros, pueden usarse drones, así evitan que las hélices extiendan más el petróleo. “Esos helicópteros tienen años que no trabajan. Ahorita existen drones y con eso puedo visualizar, pero nunca hay plata para mantenimiento y saneamiento; sí hay para otras cosas”, resaltó.
“¿Cómo queremos echarle la culpa a un fenómeno ambiental ante una estructura que no ha sido mantenida?”, cuestionó el ingeniero.
Periodo crítico para limpiar el lago
El ingeniero Torcatt explicó que una vez detectado el petróleo, hay que sacarlo en las primeras 48 horas. “El petróleo se precipita a las 48 horas, si no lo contengo y lo saco del agua, se precipita y tengo que usar una tecnología que es más costosa”, destacó.
Lamentablemente, la mayoría de las veces el petróleo no se saca a tiempo, y sus 12 bacterias contaminantes se extienden, se concentran en los peces, que luego comen los seres humanos, incluso el agua embotellada que se cree “es potable”, quizá no lo sea, y de allí, que mucha gente se pregunta ¿Por qué me enfermo?
