
Desde jóvenes es importante involucrarse en los grandes desafíos que plantea el medioambiente. De esta manera, Isaac Nelson de 14 años abordó aquel que afectó los ecosistemas de Florida. Con la curiosidad científica y la determinación de restaurar las aguas alrededor de la localidad de Jupiter convirtió su pasión infantil en una causa práctica. Jupiter Inlet Clam Beds Restoration Project se encarga de limpiar 950.000 litros de agua por día y le devuelve la vitalidad para las especies.
Por Clarín
Su proyecto de conservación nació en 2021 e introdujo alrededor de 23.000 almejas jóvenes en las aguas de los alrededores, algo que aumenta la esperanza de conservación de una especie que estaba por desaparecer.
En colaboración con Laboratorio Whitney de Biociencias Marinas de la Universidad de Florida, Estados Unidos, comenzó el proceso para facilitar su reproducción, permitiendo obtener así miles de almejas juveniles.
Posteriormente, EcoScouts, organización que este joven fundó junto a su mamá, introdujo las almejas jóvenes en la ensenada, utilizando bolsas de malla protectoras en lugares estratégicos para reducir la depredación y aumentar las posibilidades de supervivencia y posterior reproducción.
En septiembre esta iniciativa convirtió a Isaac en ganador del premio Barron por reconstruir los sistemas naturales que sustentan la biodiversidad marina.
Estas almejas desempeñan un papel ecológico importante al filtrar el agua, sustentar las redes tróficas (interconexión natural de todas las cadenas alimentarias de un ecosistema) y ayudar a mantener las condiciones necesarias para los hábitats de pastos marinos.
Las tres fases del proyecto para el medioambiente
Jupiter Inlet Clam Beds Restoration Project no solo se preocupó por lo que sucedía bajo el agua sino sus acciones comenzaron desde la orilla. Allí plantan manglares, que sus raíces actúan como garras que sostienen la tierra para que las olas de los barcos y las tormentas no destruyan la playa.
El agua de la bahía recibe contaminación de los botes, fertilizantes de los jardines de las casas y suciedad y se vuelve turbia ocasionando que los animales mueran.
Así, las ostras se vuelven los “purificadores” naturales del océano; succionan el agua sucia, se comen las bacterias y devuelven agua transparente. Como las ostras bebés necesitan un lugar duro donde vivir y en el fondo del mar hay lodo que las asfixia, Isaac les cuelga “escaleras” de conchas recicladas bajo los muelles.
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