El arquitecto del salto tecnológico venezolano: el legado de Fernando Martínez Mottola, por Pablo Maza
02 Nov 2026, 14:17 6 minutos de lectura

El arquitecto del salto tecnológico venezolano: el legado de Fernando Martínez Mottola, por Pablo Maza

Por Opinion

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Cuando se habla de la modernización de las telecomunicaciones en Venezuela es obligatorio detenerse en una figura clave: Fernando Martínez Mottola. Para quienes seguimos el flujo constante entre las políticas públicas, el desarrollo de infraestructura y la innovación en tecnología, la gestión de este notable ingeniero y visionario gerente público todavía representa -a casi 30 años de de su etapa oficial- el punto de inflexión donde el país sentó las bases de su primera gran transformación digital.

Por Pablo Maza

El viraje estratégico: la modernización y privatización de CANTV

A inicios de los 90, Venezuela enfrentaba un rezago estructural crítico en conectividad telefónica y capacidad digital. Al asumir la presidencia de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) en 1990, y luego el Ministerio de Transporte y Comunicaciones (1992-1993) bajo el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, Martínez Mottola lideró un cambio de paradigma al persuadir al jefe de estado y al gabinete de la necesidad de separar al monopolio telefónico del gobierno.

Convencido de que la intervención del Estado era un cuello de botella para la innovación, diseñó y dirigió el proceso de reestructuración y privatización de CANTV, mientras promovía la creación de sus filiales Movilnet, Cantv Servicios y Caveguias, modernizando esquemas obsoletos de operación y negocios de telecomunicaciones. Este movimiento abrió el paso al consorcio VenWorld —integrado por socios internacionales de primer nivel como GTE, AT&T y Telefónica de España—, que trajeron al país inversión de capital, digitalización de centrales y grandes despliegues de fibra óptica para modernizar las redes y desplegar nuevos y mejores servicios de voz, video y datos. Con ello, las telecomunicaciones en Venezuela dejaron de concebirse como un servicio burocrático para convertirse en la autopista de información que permitió, poco después, la rápida adopción de la telefonía móvil e iniciando y expandiendo el novedoso servicio de internet en cada región venezolana. La privatización mejoró de inmediato la calidad de servicio que aumentó exponencialmente la disponibilidad de líneas, redujo los tiempos de espera por nuevas solicitudes, amplió grandemente la red comercial favoreciendo a empresas, comercios y consumidores a todos los niveles, en toda la geografía nacional.

Una visión de innovación anclada en la eficiencia técnica

La perspectiva de Martínez Mottola sobre la innovación no se limitaba a la adquisición de equipos, sino al diseño y establecimiento de un ecosistema tecnológico y comercial sostenible:

Separación de roles: Impulsó la clara distinción entre el rol regulador del Estado y el rol operativo de los proveedores de servicios, sentando las bases institucionales para la libre competencia técnica.

Modernización de infraestructura troncal: Entendió que la digitalización requería redes sólidas capaces de soportar datos, adelantándose a las demandas de conectividad que definirían el cambio de milenio.

Criterio de gestión moderna: Introdujo estándares internacionales de calidad de servicio, mantenimiento predictivo e indicadores de gestión en un sector público históricamente centralizado.

El mejor indicador del resultado de su gestión fue el reconocimiento de las telecomunicaciones venezolanas -especialmente CANTV/Movilnet- como top rank en Latinoamérica, superando incluso en muchos casos a empresas europeas o asiáticas del sector. Dentro de Venezuela todos reconocen que el antes y después de Martínez Mottola representaron para el país un salto en la disponibilidad, calidad y confiabilidad de los servicios de telecomunicaciones, sembrando las bases para una transformación digital que solo pudo ser detenida por las más de dos décadas de intervención, parálisis y atraso de la ya afortunadamente agonizante etapa socialista.

Al final de su vida, no conforme con su legado profesional, dedicó sus esfuerzos a la recuperación de la libertad y la democracia venezolana y ello le valio ser uno de los secuestrados por el régimen en la Embajada de Argentina, de donde solo salió para fallecer prematuramente por el agravamiento de dolencias físicas a las que se le impidió atender oportunamente. Un honroso protagonismo que lo eleva más aún como ciudadano ejemplar y profesional modelo para las nuevas generaciones.

Huella en el talento nacional

Más allá de los balances financieros y las licitaciones, el impacto más duradero de la gestión de Fernando Martínez Mottola recayó en el capital humano. La apertura del sector telecomunicaciones generó una escuela de ingenieros, analistas de redes y gerentes formados con estándares globales, que hoy regados por el mundo son reconocidos por su alto nivel técnico, compromiso profesional y una mentalidad abierta a la innovación y a la creatividad.

Para las generaciones de profesionales y técnicos venezolanos, la etapa impulsada por Martínez Mottola demostró que desde la gestión pública se podían diseñar e implementar proyectos tecnológicos de escala mundial con rigor gerencial y visión de futuro. Su trayectoria dejó un precedente claro: la soberanía tecnológica y el desarrollo no se construyen mediante el aislamiento, sino a través de la modernización, la atracción de conocimiento especializado y el fortalecimiento continuo del talento profesional.

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