
El líder opositor Edmundo González Urrutia reflexionó en redes sociales este domingo sobre las implicaciones del nuevo acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela, que debe garantizar el bienestar de la ciudadanía, trastocada por décadas de debacle chavista.
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“Cuando se habla de petróleo en Venezuela aparecen cifras enormes. Millones de barriles, miles de millones de dólares, inversiones que cuesta incluso imaginar. ¿Qué significa todo ese dinero para una familia que perdió su casa y todavía espera poder reconstruirla? ¿Para quién llega a un hospital y tiene que buscar, por su cuenta, lo que necesita para ser atendido o resignarse porque no pueden salvarle la vida? ¿Para una comunidad que vive pendiente de cuándo llega el agua? ¿Para quienes tener electricidad es un evento casual? ¿Para los padres que ven deteriorarse la educación y la escuela de sus hijos? ¿Para quién trabaja y, aun así, no logra vivir de su salario?”, se cuestionó González en una publicación.
“Venezuela ha tenido mucho dinero antes. Lo suficiente como para saber que una cosa es que los recursos entren al país y otra muy distinta que lleguen a la vida de la gente. También aprendimos que la corrupción está presente en una obra que no se hizo o que se hizo mal. En un hospital sin capacidad para salvar vidas. En una infraestructura que nadie mantuvo hasta que falló. En una familia que pierde lo que construyó durante años. En jóvenes que crecieron con menos oportunidades de las que debieron tener. Está presente en el hambre y en la crisis humanitaria compleja, que continúa y se profundiza”, recordó el líder opositor que permanece en el exilio.
González confesó que “hay una pregunta que no puedo dejar de hacerme: ¿Esta vez el petróleo va a mejorar la vida de todos los venezolanos? ¿O solo la de algunos?”
El candidato unitario, legítimo ganador de las elecciones presidenciales de 2024, enfatizó que “recuperar la industria petrolera es necesario. Pero recuperar Venezuela es recuperar la vida de su gente. Eso se verá cuando una familia pueda reconstruir su casa, cuando un hospital pueda responder a las necesidades de las personas, cuando una escuela no se esté cayendo y los maestros puedan vivir de su profesión, cuando los servicios funcionen y cuando trabajar permita nuevamente hacer planes”.
Según su criterio, “la recuperación de Venezuela no puede medirse solamente por los barriles que vuelva a producir, sino por las vidas que esa riqueza permita reconstruir”.
Según anunció el presidente Donald Trump, el Palacio de Miraflores acordó “un regalo” para Estados Unidos que consiste en la explotación de 17 pozos petroleros dentro del territorio nacional que representan más del 22% de las reservas de crudo bajo el subsuelo venezolano.
