
El Gobierno del presidente Donald Trump instó el jueves a la Corte Suprema a permitirle trasladar a inmigrantes a países distintos de sus naciones de origen, sin brindarles la oportunidad de plantear preocupaciones sobre derechos humanos.
Por CNN
El Departamento de Justicia presentó una apelación de emergencia después de que una decisión del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de EE.UU., con sede en Boston, bloqueara efectivamente —a última hora del miércoles— los traslados, los cuales se venían realizando desde que la Corte Suprema falló a favor del Gobierno en este asunto hace más de un año.
Esa decisión ha “creado problemas logísticos sustanciales en las operaciones de traslado en curso —incluida la cancelación de vuelos— y ha generado gastos adicionales, posibles problemas diplomáticos y la imposibilidad de expulsar a delincuentes peligrosos”, declaró ante el alto tribunal D. John Sauer, procurador general adjunto de EE.UU. y principal abogado del Gobierno en materia de apelaciones, en el nuevo escrito presentado.
“Si bien ciertos extranjeros pueden beneficiarse de retrasar su traslado, la nación no lo hace”, escribió Sauer.
La Corte Suprema examinó la política en una etapa anterior del caso el año pasado y permitió su continuidad, a pesar de la oposición de las tres juezas progresistas del tribunal: Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson.
Posteriormente, los magistrados volvieron a fallar a favor del Gobierno en un caso relacionado con un grupo específico de inmigrantes que habían permanecido retenidos durante varias semanas en una base militar en Djibouti.
El Gobierno implementó esta política el año pasado como parte de sus medidas más amplias para restringir la inmigración. Uno de los mayores obstáculos que han enfrentado los gobiernos anteriores es el intento de deportar a migrantes a sus países de origen, los cuales se negaban a recibirlos por diversas razones, incluidas las tensas relaciones con Estados Unidos. La respuesta de Trump a ese problema fue deportar a dichos migrantes a otro país, incluso si el migrante no tenía vínculos con el destino.
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