Dirigentes del Psoe ya no quieren a Zapatero en sus actos de campaña
14 Sep 2026, 11:05 4 minutos de lectura

Dirigentes del Psoe ya no quieren a Zapatero en sus actos de campaña

Por La Patilla

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El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, durante un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, en el Hotel Mandarin Oriental Ritz, a 5 de marzo de 2026, en Madrid (España). Ricardo Rubio (Europa Press)

 

«Por supuesto, yo voy a contar con José Luis [Rodríguez Zapatero] como he contado siempre en las campañas». Esta frase de Pedro Sánchez, durante una entrevista el pasado miércoles en TVE, generó cierto revuelo en un PSOE que se asoma con demasiado vértigo al abismo electoral de 2027. En el Gobierno español son conscientes de que no pueden soltar la mano del expresidente, como demanda ya un sector cada vez más creciente del PSOE, porque hacerlo, asumir que hay algo irregular en su actuación en Plus Ultra, supondría tanto como apuntar a los resortes de la Administración que pudo pulsar para conseguir sus objetivos. Esto es, orientaría las sospechas hacia la SEPI que gestionó el expediente del préstamo a la aerolínea y al Consejo de Ministros que lo aprobó.

Por Ainhoa Martínez | ABC

Las fuentes gubernamentales consultadas asumen que supone un alto riesgo político seguir sosteniendo al expresidente, porque más allá de la estrategia de control de daños que se ha puesto a funcionar, este caso tiene un fuerte impacto electoral. Y precisamente por eso hay quienes, a nivel autonómico y municipal, no quieren secundarla. Varios dirigentes socialistas consultados por ABC se muestran reacios a que el expresidente entre en campaña, al menos mientras no resuelva su horizonte judicial más inmediato. «No creo ni que él quiera y, desde luego, nosotros tampoco», asegura un cargo del partido, que recuerda que el propio expresidente está midiendo al milímetro su exposición pública. «No venía antes, como para hacerlo ahora», reivindica otro dirigente, que destaca que ni cuando era un activo electoral se contó con su presencia.

Con el caso dormido durante el verano, los socialistas han podido sacudirse, en cierta medida, el impacto que les produjo ver a Zapatero implicado en un caso de corrupción. Una eventualidad que no conviene recordar en campaña. El expresidente era un referente moral que trascendía las filas del Partido Socialista, un perfil que gozaba de una amplia transversalidad en el espectro progresista y que generaba simpatías en partidos tan dispares como EH Bildu o Junts. Pese a no desempeñar tareas institucionales de manera oficial, el exdirigente tenía una implicación evidente en el proyecto político de Sánchez y, además de echarse la campaña de 2023 a la espalda como revulsivo en las urnas, ha pilotado negociaciones clave con Podemos, los abertzales o el partido de Carles Puigdemont. De hecho, cuando Santos Cerdán abandona el PSOE y entra en prisión quien pasa a encabezar la delegación socialista que negocia con Junts es el propio Zapatero.

Para los cargos socialistas consultados, pase lo que pase a nivel judicial, la caída del mito «es ya irreparable», ya que de una imagen tan plástica como la del collar «cuajado de diamantes» con «dos esmeraldas de Zambia» es imposible volver. Y esto genera un evidente perjuicio electoral en puertas de un año clave como es 2027, con parada en elecciones generales, municipales y autonómicas. El PSOE tiene bien definido cuál es su debilidad en las urnas: la desmovilización. El partido no pierde votos porque sus electores cambien de opción política, sino porque se quedan en casa ante el hastío que les produce el contexto de polémicas y casos de corrupción. La ventaja es que ese potencial votante es recuperable; el problema, que casos como el de Zapatero contribuyen todavía más a dejar la papeleta del PSOE en el cajón.

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