
La misma semana que Delcy Rodríguez fue recibida en Nueva York como gobernante interina de Venezuela y se reunió en Manhattan con Donald Trump, la Fiscalía de Estados Unidos se opuso a que Cilia Flores, esposa del depuesto mandatario venezolano Nicolás Maduro, saliera bajo fianza del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde ambos están recluidos desde la intervención militar de enero.
Por El País
Mientras Rodríguez estaba en los salones de la Asamblea General de Naciones Unidas, Flores compartía reclusión con otras cuarenta mujeres y, según describen sus abogados en documentos judiciales, sufre de problemas cardíacos y gástricos, pérdida de peso y de dientes. También se recupera de una herida en la cabeza que fue consecuencia de la operación donde la detuvieron, el 3 de enero.
Este mes la defensa de Flores pidió que por razones de salud le den el beneficio de esperar en libertad el juicio, que comenzará el 1 de junio de 2027. Y en su petición argumentan que Flores debe ser reconocida y recibir trato de “Primera Dama de Venezuela, al menos de facto”, así como Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Nicolás Maduro, ha sido reconocida como líder interina del país por Estados Unidos y la comunidad internacional.
La Fiscalía se opone y alega que, si la salud de Flores ha empeorado en estos nueve meses de detención, es porque ella se ha negado a recibir tratamiento. “En esencia, ha provocado una situación de dificultad médica que ahora utiliza como argumento para solicitar su liberación”, dicen los fiscales en los documentos judiciales, que son una de las pocas ventanas al proceso y a la cotidianidad de Cilia Flores y Nicolás Maduro en el centro de detención de Brooklyn.
“La acusada se ha negado reiteradamente durante meses —en contra de las recomendaciones médicas— a someterse a un procedimiento diagnóstico rutinario que permitiría a los profesionales de la salud determinar mejor cualquier tratamiento adicional necesario para su afección cardíaca”, dice la Fiscalía en su memorando de oposición a la solicitud.
Sin diagnóstico definitivo
La salud de Cilia Flores, la esposa de Nicolás Maduro, ya había sido discutida en la segunda audiencia de presentación ante el tribunal federal que se realizó en marzo de este año. En aquel momento, el juez Alvin Hellerstein ordenó que Flores fuese sometida a chequeos médicos para evaluar su salud cardíaca. Los escritos de la defensa y de los fiscales señalan que Flores fue sometida a una prueba de esfuerzo el 23 de abril de 2026 en el Brooklyn Hospital Center. Tres cardiólogos la atendieron, uno de ellos hablaba español y recomendaron que se practicara un cateterismo para llegar a un diagnóstico definitivo.
Flores se ha negado a practicarse el examen y sus abogados dicen que no aceptará el procedimiento hasta que pueda salir bajo fianza y recuperarse bajo arresto domiciliario. En el memorando de su solicitud, los abogados describen también lesiones como producto de la detención. “Durante la operación militar, la señora Flores de Maduro fue arrojada contra una pared o una cómoda y sufrió lesiones importantes en la frente que requirieron unos 20 puntos de sutura, según se hizo constar durante su comparecencia inicial el 5 de enero de 2026”, dice el escrito.
También mencionan que Flores no tenía mayores problemas de salud antes de su detención, pero se estaba recuperando de una cirugía y llevaba años recibiendo una inyección cada mes para tratar “un prolapso de la válvula mitral”, que es una condición que impide que la válvula que regula el paso de sangre al corazón cierre de manera uniforme. “La señora Flores de Maduro se estaba recuperando de una histerectomía total, realizada en noviembre de 2025. Se le había indicado que debía restringir sus movimientos durante al menos tres meses, lo que incluía guardar reposo en casa, evitar el esfuerzo físico derivado del ejercicio y limitarse a caminar lo mínimo posible dentro del hogar”.
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