Descubrieron qué ocurrió bajo tierra durante los devastadores terremotos del 24 de junio en Venezuela
30 Oct 2026, 22:26 4 minutos de lectura

Descubrieron qué ocurrió bajo tierra durante los devastadores terremotos del 24 de junio en Venezuela

Por Nacionales

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Personas caminan por escombros de edificios afectados por los terremotos este jueves, en La Guaira (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R.

 

Una investigación de la Universidad de Chile reveló que los terremotos registrados el pasado 24 de junio en Venezuela estuvieron asociados a una compleja ruptura de fallas geológicas, un fenómeno que, según los especialistas, explicaría por qué los movimientos sísmicos alcanzaron una intensidad considerable y se prolongaron durante aproximadamente 70 segundos.

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El estudio fue desarrollado por investigadores del Centro Sismológico Nacional (CSN) de Chile, quienes analizaron el comportamiento de las estructuras geológicas involucradas y determinaron que el movimiento no se limitó a una sola falla, sino que se propagó a través de dos sistemas conectados.

De acuerdo con los resultados difundidos, el fenómeno corresponde a una «ruptura multidoble», un proceso en el que distintos segmentos de fallas se fracturan de manera encadenada durante un mismo episodio sísmico, permitiendo que la liberación de energía continúe más allá del punto donde comenzó el movimiento.

Los investigadores identificaron que la ruptura se inició en la falla de Boconó y posteriormente se extendió hacia la falla submarina de San Sebastián. Esta propagación permitió que el proceso de fractura abarcara distintas estructuras tectónicas, lo que contribuyó a prolongar la duración del terremoto.

Uno de los hallazgos más importantes estuvo relacionado con la velocidad alcanzada por la ruptura. Los especialistas calcularon que, en un tramo de la falla de San Sebastián, la fractura avanzó a unos 5,5 kilómetros por segundo, una velocidad superior a la de las ondas sísmicas de corte.

Este comportamiento, conocido como ruptura supersónica o supercizallante, puede generar un efecto comparable al de la onda de choque producida por un avión cuando supera la velocidad del sonido. Según el análisis, esa característica habría contribuido a la intensidad del movimiento registrado en las zonas afectadas.

El investigador Sebastián Riquelme, jefe de operaciones del CSN y responsable del estudio publicado en la revista científica The Seismic Record, destacó que los resultados obligan a reconsiderar cómo se evalúa el peligro sísmico en regiones donde varias fallas pueden activarse de manera conjunta.

«Estos resultados demuestran la importancia de actualizar los modelos de amenaza sísmica global y regional, incorporando de manera obligatoria escenarios de ruptura de múltiples fallas en lugar de evaluarlas de forma aislada», expuso Riquelme.

La investigación publicada el 27 de octubre en The Seismic Record estimó una magnitud equivalente de 7,6 para el proceso sísmico analizado. El trabajo reunió registros de estaciones sísmicas cercanas y lejanas, observaciones del movimiento del suelo e información satelital para reconstruir cómo avanzó la fractura entre ambas fallas.

El análisis también aporta una interpretación distinta a la clasificación inicial de los movimientos. El Servicio Geológico de EEUU (USGS) registró dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por 39 segundos, mientras que el equipo chileno considera que ambos pueden entenderse como partes de un proceso de ruptura más complejo y conectado.

La Sociedad Sismológica de América señaló que existen antecedentes históricos de una posible activación conjunta de las fallas de Boconó y San Sebastián durante los terremotos de 1812. Los investigadores advirtieron que estudiar cada estructura de manera independiente podría subestimar la magnitud de futuros eventos y que los pulsos sísmicos prolongados representan un riesgo particular para edificios altos y puentes.

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