“Delcy Rodríguez y el Director de la CIA. Imágenes, Documentos y Condenas” por José Luis Farías
17 Jan 2026, 12:02 4 minutos de lectura

“Delcy Rodríguez y el Director de la CIA. Imágenes, Documentos y Condenas” por José Luis Farías

Por La Patilla

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@BenjaminHallFNC

 

Hay imágenes que son documentos, y documentos que son condenas, y condenas que son preguntas sin respuesta. La fotografía de Delcy Rodríguez con el director de la CIA, ese John Ratcliffe de mirada férrea, pertenece a esa categoría extraña: es un hecho histórico que se nos presenta desnudo, sin el disfraz de la interpretación inmediata, y por eso mismo exige un desciframiento.

Podríamos empezar por lo obvio, que nunca es el principio. La composición: dos figuras en lo que parece un salón oficial, quizá en Caracas, quizá en ningún sitio reconocible. Ella, con la seriedad hierática del poder que sabe estar siendo observado. Él, con la postura del visitante que no pide permiso, sino que notifica una presencia. No hay sonrisas protocolarias, no hay gestos que sugieran una camaradería fingida. El espacio entre ellos es exacto, medido, un abismo de centímetros que representa décadas de antagonismo oficial. La luz es plana, como la de todos los despachos gubernamentales, y no ayuda a leer nada en sus rostros excepto una determinación mutua. Esta no es la foto de un aliante con un aliado; es el registro de una transacción. El quid pro quo hecho silueta.

Pero la verdad de la imagen no está en lo que muestra, sino en lo que rompe. Durante medio siglo, la relación entre los gobiernos latinoamericanos y la CIA fue un teatro de sombras: todo ocurría entre bastidores, en sobres sellados, en reuniones nocturnas, en instrucciones susurradas. La ficción que se mantenía, a veces por ambas partes, era la de la autonomía, la no intervención. Esta fotografía dinamita esa ficción. La lleva a la superficie y la expone a la luz eléctrica y cruel de lo indiscutible. Un régimen que durante años había construido su épica precisamente sobre la denuncia feroz del imperialismo yankee, aparece aquí, sin mediaciones, recibiendo en su casa al máximo responsable de la inteligencia de ese mismo imperio. No hay metáfora que valga. Es la literalidad convertida en paradoja.

Y sin embargo, ¿habla por sí sola? Toda imagen es muda hasta que la interrogamos. Podría leerse como una capitulación, como el momento en que la retórica antiimperialista cede ante la realpolitik más cruda. Podría leerse, también, como un acto de suprema audacia, como la demostración de que se puede sentar a la misma mesa al antagonista histórico sin perder el sitio. O quizá no sea más que la prueba final de que, en el tablero global, las ideologías son lenguaje y los servicios de inteligencia son la gramática real. La foto no elige una lectura. Las contiene a todas, y por eso es tan incómoda, tan excepcional.

¿Existe un equivalente en la historia latinoamericana? Podríamos buscar analogías en los archivos desclasificados: un presidente mexicano recibiendo en Los Pinos al jefe de estación de la CIA en los setenta, un general chileno conversando en un cuartel con sus asesores antes del golpe. Pero son fantasmas de papel, informes mecanografiados, testimonios velados. No son esta imagen. Esta tiene la cualidad pétrea del hecho consumado y publicitado. No es un rastro de lo secreto, es la exhibición de lo secreto hecho público. Es la culminación de una historia de vasallajes y resistencias, pactos y traiciones, donde la línea entre colaboración y sumisión se borra tan fácilmente como el pie de foto de una agencia de noticias.

Por eso es histórica. No porque capture un acuerdo, sino porque captura la disolución de todas las certidumbres anteriores. El análisis, entonces, no consiste en juzgar lo que pasó en esa sala, sino en medir el eco que esa imagen deja en el relato que una nación, y un continente, cuenta sobre sí mismo. Es un agujero en la trama oficial. Y como todos los agujeros, invita a mirar a través de él. Si quiere, podemos seguir mirando. El pasado está lleno de estas rendijas.

Pero siempre hay quienes prefieren ver otras fotografías.

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