
Un cargamento de ayuda humanitaria enviado por el Gobierno de Estados Unidos llegó este martes a Cuba con 700 módulos de alimentos e igual cantidad de productos de higiene destinados a familias desfavorecidas, informó la organización católica Cáritas Cuba.
Este nuevo donativo estadounidense, canalizado a través de Cáritas Cuba, está destinado a apoyar a las familias en situación de mayor vulnerabilidad en la Diócesis de la provincia Ciego de Ávila (centro).
La descarga del cargamento se desarrolló “de manera ágil, ordenada y segura, conforme a los protocolos establecidos” en el aeropuerto Abel Santamaría, de la ciudad de Santa Clara (centro), donde fue recibido por el padre Dariusz Chalupczynski, de la diócesis avileña, y el director diocesano de Cáritas, Roberto Armas Carbonell.
La distribución de los módulos de productos básicos comenzará en la parroquia de Gaspar, con especial atención a los adultos mayores de 60 años, las personas con discapacidad o en situación de postración, las embarazadas o en período de lactancia y los niños menores de cinco años, detalló Cáritas en las redes sociales.
Los responsables de su distribución directa serán los voluntarios de Cáritas, formados para “garantizar una entrega transparente, organizada y eficaz” a las familias seleccionadas según esos criterios de vulnerabilidad, señaló.

Además, recordó que este donativo forma parte de los 60 millones de dólares que la Iglesia Católica cubana canaliza dentro del fondo de asistencia humanitaria de 100 millones, aprobado por la administración estadounidense para apoyar al pueblo de Cuba.
“Como en envíos anteriores, el objetivo prioritario es llegar a quienes más lo necesitan con rapidez y transparencia”, recalcó.
Un donativo similar, recibido el 10 de septiembre, fue encargado a la Diócesis de Santa Clara (centro) y Cáritas Diocesana para su entrega directa a las familias más desfavorecidas de las comunidades parroquiales de Quemado de Güines y Rancho Veloz, en la provincia Villa Clara.

La embajada de Estados Unidos en La Habana había comunicado a mediados de septiembre que parte de la ayuda humanitaria ofrecida por la Administración del presidente Donald Trump, llegaría en las próximas semanas a las provincias de Camagüey, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Matanzas y Pinar del Río.
El Departamento de Estado de EE.UU. anunció en mayo una ayuda por valor de 100 millones de dólares en “asistencia humanitaria directa al pueblo cubano, la cual sería distribuida en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables”.
La llegada del donativo se produce en un momento de elevada confrontación verbal entre La Habana y Washington, considerado como el de mayor tensión de sus controvertidas relaciones en décadas.
Además, la situación se enmarca en la profunda crisis económica que padece la isla desde hace seis años, agravada por la pandemia, las fallidas políticas nacionales y las sanciones estadounidenses que han provocado escasez de alimentos, combustible y medicinas, una inflación galopante, prolongados apagones y una creciente dolarización.
A ello se ha sumado desde enero la política de “máxima presión” aplicada por EE.UU., con un cerco petrolero y medidas secundarias a partir de mayo contra sectores vitales de la economía que han agudizado la crisis económica y energética en la isla.
EFE