
En el margen de una semana se celebran dos elecciones en dos continentes cuyos resultados podrían tener profundas consecuencias para el mundo.
Por BBC
Por una casualidad del calendario electoral, millones de votantes separados por unos 9.600 kilómetros se unirán para ejercer sus derechos democráticos con pocos días de diferencia.
Los votantes israelíes acudieron a las urnas este martes para elegir un nuevo Parlamento; una semana después, los votantes estadounidenses elegirán un nuevo Congreso.
Tip O’Neill, antiguo presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., dijo en alguna ocasión que “toda la política es local”. Pero las consecuencias de estas elecciones serán, sin duda, globales.
Porque estas elecciones no solo están próximas, sino que están interrelacionadas.
La futura gobernanza de Israel tendrá un impacto duradero en Medio Oriente y en las guerras que asolan la región.
Y cualquier cambio en el mapa electoral de Estados Unidos podría influir no solo en esas guerras, sino también en el futuro de la economía global.
Entre ambas existe una conexión física: el grupo de presión Republicanos en el Extranjero de Israel estima que alrededor de medio millón de israelíes con pasaporte estadounidense pueden votar en ambas elecciones.
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