
La crisis eléctrica en Barinas ha ganado terreno ocasionando un deterioro educativo con los alumnos, que junto a la condición salarial existente, asfixian a las madres y docentes en el inicio del año escolar.
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El pronunciamiento de la ingeniera Lucy Bravo sobre la precariedad en los hogares venezolanos, expone la condición infrahumana que enfrentan las madres, con especial énfasis en quienes padecen un impacto doble por pertenecer al sector docente, uno de los más vulnerables en los últimos años.
Las constantes fallas en los servicios públicos, la devaluación del poder adquisitivo y el deterioro de la infraestructura escolar, impiden que las familias venezolanas afronten el retorno a las aulas en condiciones dignas.
A pesar del contexto adverso, dirigentes del sector conminan a la ciudadanía a mantener la organización comunitaria y la exigencia de derechos ante el colapso institucional.
Para la ingeniera Bravo, los alumnos llevan la peor parte, debido a la exigencia en la responsabilidad de cumplir el horario de clases, asimilar cada una de las cátedras y sacar buenas notas, pese al agotamiento que les causan los apagones.