Cazó 2.000 explosiones cósmicas y ahora cae a la Tierra: el triste final del telescopio Swift de la Nasa
31 Oct 2026, 21:02 4 minutos de lectura

Cazó 2.000 explosiones cósmicas y ahora cae a la Tierra: el triste final del telescopio Swift de la Nasa

Por La Patilla

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Telescopio Swift de la NASA durante su preparación en Cabo Cañaveral en 2002
El telescopio Swift, cubierto con una lámina protectora, es izado en un hangar de Cabo Cañaveral, Florida, el 9 de septiembre de 2002. Foto: NASA vía AP

 

Después de 22 años cazando las explosiones más violentas del universo, el telescopio Swift de la NASA está a punto de caer a la Tierra. Un intento de rescate privado fracasó, el observatorio fue apagado a finales de octubre y la Fuerza Espacial de EEUU, que sigue su órbita, calcula que su reingreso a la atmósfera es cuestión de días.

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La mayor parte de la nave, de tonelada y media, debería desintegrarse al atravesar la atmósfera. Pero algunas piezas de tungsteno, un metal más denso que el plomo, y partes de sus espejos podrían sobrevivir al calor, explicó a la agencia AP Brad Cenko, científico jefe de la misión. Lo más probable es que esos restos terminen en el océano, aunque la franja de reingreso incluye zonas de América Central y del Sur, África, Australia, India y el sudeste asiático.

Swift despegó el 20 de noviembre de 2004 con una tarea concreta: detectar estallidos de rayos gamma y supernovas, y girar a toda velocidad hacia ellos para observarlos antes de que se apagaran. De esa agilidad le viene el nombre (swift significa “veloz” en inglés). Así se convirtió en una especie de primer respondedor del cielo: cuando captaba algo, avisaba a telescopios como el Hubble y el James Webb para que hicieran estudios más profundos. Fue Swift, por ejemplo, uno de los instrumentos que registraron el estallido de rayos gamma más brillante jamás observado.

Su balance final supera los 2.000 estallidos de rayos gamma y las 1.400 estrellas en explosión, además de cometas, asteroides y agujeros negros que despedazan estrellas, según el recuento de la misión.

Un rescate que no llegó

El final se aceleró por la intensa actividad solar de los últimos años, que calentó y expandió las capas altas de la atmósfera, lo que aumentó el roce sobre el telescopio y lo hizo perder altura más rápido de lo previsto. Para salvarlo, la NASA contrató hace un año a la empresa Katalyst Space, que diseñó un robot de tres brazos llamado Link para engancharlo y subirlo a una órbita más alta, en una operación de unos 30 millones de dólares.

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Link despegó en julio, pero entró en un giro descontrolado pocas semanas después y sus problemas de orientación nunca se resolvieron. No logró acercarse a menos de 12 o 15 kilómetros de Swift. En agosto, la NASA y Katalyst concluyeron que no le quedaba combustible suficiente para la captura y cancelaron el rescate. El robot cayó a la Tierra en septiembre.

Swift siguió trabajando hasta el último momento y sumó nuevos hallazgos. A finales de octubre, ya estaba demasiado bajo para mantenerse estable y el equipo apagó sus sistemas.

“Sabíamos que este día llegaría desde antes del lanzamiento de Swift. Al menos en la órbita baja, todo lo que sube tiene que bajar. Y ese final es catastrófico”, dijo John Nousek, astrónomo de la Universidad Estatal de Pensilvania que dirigió el equipo de control. Los científicos de la misión todavía buscan cómo cubrir el vacío que deja el telescopio en la vigilancia de los fenómenos más energéticos del cosmos.

Con información de AP

 

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