
La especialista explicó cómo funciona Installing Democracy, una herramienta que utiliza 60 indicadores, tres cronogramas y las evaluaciones de 30 expertos para medir el avance de la democratización venezolana. Aunque reconoce progresos en algunas libertades, advierte que el proceso no es lineal y que todavía existen importantes obstáculos para recuperar las instituciones democráticas.
La transición democrática venezolana continúa avanzando lentamente y con profundas desigualdades entre las distintas áreas que deben transformarse para recuperar la institucionalidad del país. De acuerdo con la más reciente evaluación de Installing Democracy, una herramienta de seguimiento desarrollada dentro de la plataforma Umbral.watch, el avance global alcanza apenas el 9%, frente al 7% registrado en la medición anterior.
Durante una entrevista con lapatilla, Carmen Fernández explicó los fundamentos metodológicos de esta iniciativa, sus principales resultados y los desafíos que enfrenta Venezuela para alcanzar una democracia funcional.
Aquí puedes ver la entrevista completa:
La especialista destacó que la herramienta busca superar las percepciones aisladas sobre los acontecimientos políticos y ofrecer una visión integral del proceso de transición, mediante el seguimiento sistemático de variables institucionales, políticas, económicas y sociales.
Una metodología para medir lo que parece imposible
Uno de los principales desafíos de Installing Democracy consiste en transformar un concepto complejo y abstracto, como la democracia, en indicadores que permitan evaluar su evolución.
Carmen Beatriz explicó que el proyecto surgió a partir del trabajo de Pablo Hernández, un ingeniero de la Universidad Simón Bolívar que recientemente obtuvo un doctorado en Ciencias Políticas y que venía desarrollando Umbral, una plataforma de visualización de indicadores.
Carmen propuso incorporar una nueva dimensión dedicada específicamente al seguimiento de la transición venezolana, iniciativa que terminó convirtiéndose en un proyecto conjunto.
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“La democracia es un ecosistema de muchas variables, un ecosistema virtuoso donde entran en juego instituciones y entran en juego decisiones”, explicó.
Según detalló, el equipo identificó 60 variables agrupadas en diferentes áreas temáticas, denominadas pilares, cuyo comportamiento permite construir una evaluación general del estado de la transición.
El sistema contempla una hoja de ruta de 18 meses, un período que sus promotores consideran razonable para determinar si Venezuela ha ingresado efectivamente en un proceso sólido de democratización.
Sin embargo, la especialista aclaró que ese plazo no constituye una predicción ni garantiza que al finalizarlo el país habrá alcanzado plenamente la democracia.
Treinta expertos evalúan periódicamente el proceso
Uno de los aspectos más interesantes de Installing Democracy es su mecanismo de evaluación.
El proyecto cuenta actualmente con 30 especialistas, principalmente vinculados con el ámbito académico y la investigación, entre ellos profesores y profesionales de las ciencias políticas, la comunicación y la economía.
Los participantes analizan periódicamente las 60 variables y aportan sus valoraciones sobre los acontecimientos que afectan el funcionamiento de las instituciones democráticas.
Sus identidades permanecen reservadas durante esta etapa del proyecto, una decisión vinculada con las condiciones políticas venezolanas y la necesidad de proteger la independencia de las evaluaciones.
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Carmen Beatriz explicó que cada especialista asume el compromiso de evaluar los indicadores al menos una vez al mes. No obstante, como las evaluaciones se realizan en momentos diferentes, los resultados pueden actualizarse continuamente. Esta característica permite que el sistema registre cambios a medida que ocurren acontecimientos relevantes.
“A veces uno no tiene la capacidad de ver el dibujo completo. Installing Democracy lo que quiere es ver el dibujo completo”, afirmó.
La metodología toma elementos de dos experiencias internacionales: el seguimiento de políticas públicas mediante tableros de control, inspirado parcialmente en Project 2025 Tracker, y el modelo de evaluación de la democracia desarrollado por V-Dem.
Este último proyecto estudia las diferentes dimensiones de los regímenes políticos y reconoce que la democracia no puede interpretarse únicamente como una clasificación binaria entre sistemas democráticos y dictaduras.
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Para Carmen Beatriz, existen múltiples grados y condiciones intermedias que deben analizarse mediante el conocimiento especializado.
Por ello, las valoraciones de los expertos constituyen una aproximación informada, aunque no equivalen a una medición científica exacta de la democracia.
Tres cronogramas para seguir la transición
Además de la hoja de ruta de 18 meses, Installing Democracy incorpora otros dos horizontes temporales vinculados con acontecimientos políticos que podrían influir en el proceso venezolano.
El primero corresponde a las elecciones legislativas de mitad de período en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre de 2026.
El segundo está relacionado con el cierre del espacio de negociación asociado a la Asamblea Nacional electa en 2015, cuyo horizonte temporal fue situado en el 31 de diciembre.
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La entrevistada explicó que estos tres calendarios permiten observar las mismas transformaciones democráticas desde perspectivas temporales diferentes.
En particular, considera que las elecciones estadounidenses podrían convertirse en un elemento capaz de acelerar o frenar determinadas decisiones relacionadas con Venezuela.
Esta estructura facilita evaluar no solamente cuánto ha avanzado el país, sino también qué tareas deberían cumplirse antes de fechas políticamente relevantes.
Avances en libertades, pero ningún progreso electoral
Los resultados más recientes muestran importantes diferencias entre las áreas evaluadas.
Mientras los indicadores relacionados con las libertades individuales y económicas presentan avances comparativamente mayores, el componente electoral permanece en 0%.
Para Carmen Beatriz, esta disparidad revela que una apertura parcial no necesariamente implica que se hayan establecido las condiciones indispensables para una democracia competitiva.
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La especialista mencionó avances en el desmontaje de algunos componentes visibles del aparato de represión política, aunque reconoció que las transformaciones son todavía insuficientes. También destacó que los procesos de transición no evolucionan de manera uniforme.
Puede haber progresos simultáneos en determinados sectores, estancamientos en otros y retrocesos en áreas que parecían haber mejorado.
Esta posibilidad constituye precisamente una de las ventajas del sistema, porque permite que las evaluaciones reflejen deterioros institucionales y no únicamente avances acumulados.
La libertad de expresión como condición fundamental
Durante la conversación, lapatilla le planteó la situación de los medios digitales venezolanos que continúan sometidos a restricciones de acceso.
Aunque recientemente se ha permitido nuevamente la consulta de algunos portales informativos, otros, entre ellos La Patilla, permanecen bloqueados.
Se subrayó que la libertad de expresión constituye una condición indispensable para el funcionamiento de las demás instituciones democráticas y para garantizar que los ciudadanos puedan vigilar el cumplimiento de los compromisos políticos.
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Carmen Beatriz coincidió en la importancia de mantener un flujo informativo libre y destacó que los bloqueos digitales representan una expresión de las restricciones que todavía persisten.
La especialista comparó esta situación con las excarcelaciones de presos políticos. Explicó que, aunque existen declaraciones oficiales sobre liberaciones, permanecen personas detenidas por razones políticas, lo que evidencia la distancia entre los anuncios y los resultados efectivos.
A su juicio, estas contradicciones demuestran por qué resulta necesario desarrollar mecanismos capaces de registrar cambios concretos en lugar de limitarse a interpretar discursos gubernamentales.
¿Cuánto puede esperar Venezuela?
Otro de los temas centrales de la entrevista fue la distancia entre los tiempos de la estrategia internacional y las expectativas de la sociedad venezolana.
Carmen sostuvo que la operación del 3 de enero representó un acontecimiento decisivo, pero consideró que dejó importantes interrogantes políticas e institucionales sin resolver.
Según su interpretación, la demanda más clara de los venezolanos después de ese acontecimiento ha sido la celebración de elecciones presidenciales. Sin embargo, afirmó que las prioridades y los tiempos definidos desde Washington no necesariamente coinciden con las aspiraciones de la población.
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La entrevistada reconoció que la reconstrucción institucional de un país después de un prolongado deterioro democrático requiere algo de tiempo.
En ese sentido, citó los argumentos del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sobre la complejidad de recuperar instituciones afectadas durante aproximadamente 25 años.
Se le cuestionó, las diferencias entre las exigencias electorales formuladas por Washington a otros países y el calendario planteado para Venezuela.
Ambos coincidieron en la importancia de mantener el debate sobre las prioridades de la transición y la necesidad de ofrecer respuestas a una población que reclama resultados.
Celebrar elecciones no garantiza una democracia
Carmen también hizo una distinción fundamental entre iniciar una transición, establecer instituciones democráticas y consolidar definitivamente un sistema político.
Explicó que la hoja de ruta de 18 meses no exige alcanzar necesariamente el 100% de los indicadores para considerar que se han producido transformaciones sustanciales.
El objetivo central es avanzar hacia un gobierno elegido democráticamente y unas instituciones capaces de funcionar bajo reglas competitivas.
Durante la conversación se abordó además la importancia de la alternancia pacífica en el poder como prueba de la solidez democrática.
La especialista recordó que la frecuencia de los procesos electorales no constituye, por sí sola, una garantía de democracia.
La verdadera prueba consiste en que quienes ejercen el poder puedan perder una elección y entregar el gobierno conforme a las reglas institucionales.
Esta distinción resulta especialmente relevante para Venezuela, donde durante años se celebraron numerosos procesos electorales sin que ello resolviera las controversias relacionadas con las condiciones de competencia política.
Del 7% al 9%: una transición todavía incierta
Pese a las limitaciones reflejadas en los indicadores, Carmen Fernández manifestó su convicción de que Venezuela ha ingresado en una etapa políticamente distinta. “Yo sí creo que hemos entrado en un proceso de democratización”, expresó.
No obstante, reconoció que ese proceso no avanza con la rapidez que demanda la sociedad venezolana.
La actualización del 7% al 9% representa, según explicó, un cambio en la valoración agregada de las variables estudiadas, pero no debe interpretarse como garantía de que el país continuará progresando al mismo ritmo.
La especialista insistió en que las transiciones están expuestas a decisiones políticas, negociaciones y acontecimientos capaces de modificar considerablemente su trayectoria.
De allí la importancia de contar con herramientas independientes que permitan documentar avances, identificar retrocesos y hacer seguimiento a los compromisos.
Una plataforma que aspira a mantener informados a los ciudadanos
Hacia el final de la entrevista, le sugerimos incorporar un sistema de notificaciones o un boletín informativo que permita a los usuarios conocer cuándo se producen cambios significativos en los indicadores.
Carmen consideró interesante la propuesta, aunque aclaró que la plataforma todavía no dispone de ese mecanismo de comunicación.
Explicó que los indicadores pueden modificarse durante todo el mes y que determinados acontecimientos, como la conclusión de una negociación política, podrían generar variaciones importantes en las evaluaciones.
La intención es que la herramienta pueda ser consultada de manera permanente por periodistas, investigadores y ciudadanos interesados en comprender la evolución de la transición.
Más allá de los porcentajes, Installing Democracy plantea una forma diferente de observar el futuro institucional de Venezuela: evaluar el proceso a partir de condiciones verificables, en lugar de depender exclusivamente de anuncios y expectativas.
La conversación concluyó con una reflexión de Carmen Fernández sobre la persistencia de las aspiraciones democráticas de los venezolanos.
La especialista destacó la fortaleza y la convicción de una sociedad que, pese a las dificultades acumuladas durante años, mantiene su demanda de cambios políticos.
Para consultar los indicadores y conocer la metodología de evaluación, los interesados pueden visitar Installing Democracy en Umbral.watch.