
El 7 de junio de 2025, Miguel Uribe Turbay, entonces precandidato a la Presidencia, fue víctima de un atentado que semanas después le cobró la vida. En las investigaciones se logró determinar que la orden del crimen la dio directamente la disidencia de la Segunda Marquetalia, pero, al sol de hoy, no se ha podido ni siquiera imputar a los responsables.
Por semana.com
Han sido varios los intentos de imputar a Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez; José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever; Kendry Téllez Álvarez, alias Yako (quien estaba en la JEP); Gener García Molina, alias Jhon 40; Jhon Jairo Bedoya, alias Rumba; Alberto Cruzlobo, alias Enrique Marulanda, y Diógenes Medina Hernández, alias Gonzalo, todos cabecillas de la Segunda Marquetalia relacionados con el crimen.
El asunto parece lógico, pero es de procedimiento: los cabecillas del grupo terrorista tenían que ser notificados, algo que en la práctica resulta casi imposible. No solo son prófugos, también están refugiados en el monte.
Ha pasado más de un año del crimen cometido por un menor de edad en el barrio Modelia, al occidente de Bogotá, y la Segunda Marquetalia no ha sido imputada.
Por eso, la Fiscalía tomó la decisión de publicar los emplazatorios para citar a audiencia, declarar la contumacia de los cabecillas de este grupo criminal e imputarlos por su participación en el magnicidio de Miguel Uribe Turbay como reos ausentes.
SEMANA también conoció que la Fiscalía está realizando evaluaciones y hay una gran posibilidad de que el crimen de Miguel Uribe Turbay sea catalogado como imprescriptible.
La decisión se tomaría por dos motivos: primero, la magnitud del asesinato de quien en ese momento era un candidato viable a la Presidencia y senador del Centro Democrático; segundo, porque además de tener claro que la Segunda Marquetalia ordenó el crimen cometido por la oficina de sicarios en Bogotá, hay nuevas pistas que podrían llevar a los autores intelectuales.