
La solicitud de urgencia será examinada por un juez federal del Tribunal de Distrito de Washington y podría dar lugar a audiencias y argumentos legales por parte de la administración tan pronto como esta misma semana.
“Esta mañana notificamos al Gobierno que hoy presentaremos una demanda para proteger nuestros derechos consagrados en la Primera Enmienda y defender el principio de que el Gobierno no decide qué informa o publica la prensa”, declararon conjuntamente los tres medios este lunes.
“Sin previo aviso ni procedimiento alguno, la Casa Blanca revocó las credenciales de nuestros periodistas porque objetaba nuestra cobertura informativa”, señalaron los medios. “De no ser impugnada, esta medida amenaza la libertad de prensa y el derecho del público a un periodismo independiente, libre de injerencias gubernamentales”.
Este conflicto representa uno de los ataques más notorios de la administración contra la prensa hasta la fecha, con implicaciones que trascienden a los tres medios vetados. El viernes pasado, al anunciar la medida, Trump dijo que podría añadir otros medios a la lista.
Los reporteros de CNN, MS NOW y Politico no pueden acceder a sus espacios de trabajo dentro de la Casa Blanca. Asimismo, se ha impedido a CNN y MS NOW utilizar sus equipos de televisión y las ubicaciones de sus cámaras en las instalaciones.
Este lunes, CNN fue apartada de las responsabilidades de cobertura compartida que asumen los principales medios de comunicación. La cadena tenía asignada la cobertura televisiva conjunta y debía viajar con el presidente a Nueva York ese mismo día.
CNN ha solicitado comentarios a la Casa Blanca sobre la demanda.
Diversos expertos legales y especialistas en la Primera Enmienda han calificado ampliamente la medida como inconstitucional, condenándola por ser abrupta, discriminatoria y perjudicial para la capacidad de los medios de informar sobre asuntos nacionales.
Se espera que la demanda de los medios se base en gran medida en la vaga justificación ofrecida por Trump el viernes para revocar el acceso: que no le gustaban las “noticias negativas”.
“Si quieren escribirlas, me parece bien. No tengo por qué permitirles entrar en la casa del pueblo”, añadió el presidente.
Al menos un funcionario de la administración Trump declaró el domingo en una entrevista televisiva que, a su juicio, un fallo de la Corte Suprema de 1965 —relativo a la negativa del Gobierno a validar pasaportes para viajar a Cuba— respaldaría la postura de Trump. Después de que Trump anunciara que vetaría a los tres medios de comunicación de la Casa Blanca porque no le gustaba su cobertura, se desactivaron las credenciales de prensa que permitían a los reporteros acceder al recinto de la Casa Blanca.
El sábado, las reporteras Akayla Gardner (MS NOW), Betsy Klein (CNN) y Cheyenne Haslett (Politico) intentaron acceder al recinto de la Casa Blanca para cubrir la actualidad, pero el Servicio Secreto les denegó la entrada y les confiscó sus credenciales de prensa.
Los tribunales han rechazado —incluso recientemente— prohibiciones similares que Trump y otros funcionarios de la Casa Blanca han intentado imponer a periodistas o medios de comunicación concretos. Los tribunales han dejado claro que no se puede impedir a los periodistas cubrir la Casa Blanca debido a lo que digan o publiquen en su cobertura.
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