
Binance, la mayor plataforma cripto del planeta, ha reactivado paulatinamente sus servicios tras sufrir el mayor hackeo de la historia de la industria de activos digitales. El exchange, que informó del incidente a última hora del jueves, se vio obligado a suspender temporalmente las retiradas de fondos de sus clientes para reforzar la seguridad y contener una posible fuga masiva de capital. Sin embargo, este domingo comenzó a reactivar el servicio de forma gradual, a medida que completaba las comprobaciones de seguridad necesarias. En las primeras horas, las retiradas se dispararon y la plataforma registró salidas por valor de 4.700 millones de dólares hasta la mañana de este lunes, según confirmó un portavoz a Bloomberg. La empresa, en paralelo, trabaja para congelar los activos robados por los atacantes.
Pese a la magnitud del incidente y a las salidas, Binance insiste en que la reacción de los clientes ha sido contenida y calcula que las retiradas representan menos de un 4% de los 171.000 millones de dólares de activos que gestiona. “Los servicios de depósito permanecen abiertos y operativos. No obstante, los usuarios podrían experimentar retrasos temporales en las retiradas durante esta fase de reactivación gradual”, ha informado.
Su objetivo ahora es volver a la normalidad tras sufrir un ataque atribuido a hackers norcoreanos que se saldó con el robo de 6.300 millones de dólares, el mayor registrado hasta ahora. Desde el principio, intentó calmar los nervios de los inversores y de los usuarios, asegurando que los fondos permanecían a salvo y comprometiéndose a asumir íntegramente las pérdidas derivadas del incidente con recursos propios y mediante el fondo SAFU, una suerte de fondo de garantía creado en 2018 para proteger los activos de los usuarios en situaciones excepcionales, como brechas de seguridad o fallos operativos. Según su última actualización, Binance ya ha logrado cubrir el 95% del importe robado. “El 5% restante corresponde a tokens con menor liquidez en el mercado y requieren más tiempo para ser adquiridos en el volumen necesario”, han avisado.
“Nuestro compromiso sigue siendo el mismo: Binance asumirá el impacto financiero de los fondos robados. Estas pérdidas no se trasladarán a los usuarios”, han dicho. Mientras trabaja para reponer cuanto antes los activos sustraídos, el gigante cripto sigue colaborando con empresas del sector como Tether y Circle, y con las autoridades, para rastrear y congelar parte de los fondos robados. Según la última actualización, se han podido inmovilizar unos 3.000 millones de dólares, poco menos de la mitad de los fondos robados.
Mientras siguen los esfuerzos por recuperar los activos, también avanzan las investigaciones para aclarar lo ocurrido. Firmas especializadas en análisis de blockchain, como TRM Labs o Chainalysis siguen rastreando los movimientos del dinero robado en la cadena de bloques. A estas pesquisas también se han sumado las autoridades estadounidenses, como el FBI, que confirmó a Bloomberg News que está coordinándose con sus socios para comprender el alcance de las operaciones, evaluar los impactos y avanzar en la investigación. El Servicio Secreto de Estados Unidos, por su parte, ha informado de que trabaja “las 24 horas del día” junto con empresas del sector privado para intentar recuperar los fondos robados.
La industria sigue tratando de asimilar la magnitud de este ataque, que ha puesto de manifiesto que ni siquiera las mayores compañías del sector están a salvo de brechas de seguridad y que los ciberdelincuentes han llevado sus técnicas a un nivel de sofisticación sin precedentes. Aunque la dinámica del incidente todavía no está del todo clara, y podría tardar meses en conocerse, existe una primera reconstrucción de lo ocurrido. Binance informó el viernes de que el ataque se originó a partir del ordenador comprometido de uno de sus ingenieros de software y de otros “puntos de intrusión adicionales”.
Según reconstruyó la firma de análisis blockchain TRM Labs, los atacantes lograron infiltrarse en los sistemas internos de Binance a través del ordenador comprometido del empleado, lo que les permitió obtener los permisos necesarios para autorizar y firmar múltiples transacciones fraudulentas que vaciaron varias billeteras de la plataforma. Posteriormente, los delincuentes movieron los fondos de la plataforma a través de múltiples redes, utilizando protocolos descentralizados para convertir activos susceptibles de ser congelados en otros tokens con mayores capas de privacidad para dificultar su seguimiento en la red de bloques. Todo ocurrió a una velocidad vertiginosa: la mayor parte de los fondos fueron extraídos en apenas 20 minutos.
Desde las primeras horas posteriores al ataque, todas las investigaciones apuntaron a TraderTraitor, también conocido como Lazarus Group, un grupo de ciberdelincuentes vinculado a Corea del Norte, como responsable del ataque. Los investigadores aseguran haber identificado patrones operativos que coinciden con los utilizados por esta organización en anteriores golpes multimillonarios contra el sector, como el hackeo de la plataforma Bybit el año pasado. El FBI también ha atribuido a este grupo la responsabilidad del robo.
El incidente afectó la plataforma global de Binance y no afecta a Europa, ya que la compañía suspendió su actividad en la región este verano al no haber logrado la autorización MiCA, necesaria para operar en el Viejo Continente.