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En enero del año pasado expresé mi discrepancia con el fallecido Papa Francisco quién, con la llegada del nuevo año, hizo una reflexión sobre la felicidad en la vida de los creyentes.
Señalé que el Papa opinaba de esa manera porque no tenía esposa ni hijos. Por tanto, él no podía comprender que si aquellos no son felices, uno tampoco puede serlo.
LA SEÑORA LUTERO
Su nombre de soltera era Catalina de Bora. A los 5 años la enviaron a un convento y a los 10 estaba en un monasterio.
Huyó de allí junto a otras monjas y llegó a Wittenberg, en cuya iglesia, el 31 de Octubre de 1507, había clavado Lutero sus 95 tesis (aquellas que dividieron la iglesia y dieron origen a La Reforma).
Lutero se ocupó de buscar esposos para varias de ellas, pero la monja Catalina lo escogió a él. Se casaron el monje y la monja el 13 de agosto de 1525.
ALEGRIA Y DOLOR EN LA FAMILIA LUTERO
Los Lutero conocieron lo que era tener una familia: criaron 10 hijos, 6 de ellos nacieron del matrimonio y 4 fueron huérfanos de familiares fallecidos que la pareja acogió como suyos.
También conocieron el mayor dolor que un ser humano puede sentir en este mundo: perdieron 2 hijas. Una a los pocos meses de nacer, y la otra en la adolescencia, quien falleció en brazos de su padre.
Lutero murió en 1546 y Catalina 6 años más tarde, en 1552.