Arrestaron a contratista vinculado a la CIA por filtrar información "top secret" a su novia periodista
26 Oct 2026, 23:15 5 minutos de lectura

Arrestaron a contratista vinculado a la CIA por filtrar información "top secret" a su novia periodista

Por La Patilla

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Sede de la CIA en Langley, Virginia
Edificio original de la sede de la CIA en Langley, Virginia. Foto: CIA / Wikimedia Commons

 

El FBI arrestó el viernes 23 de octubre a Ian A. Brinksman, un contratista de 42 años que prestaba servicios a la CIA, acusado de entregar información de defensa nacional a su pareja sentimental, una mujer que publica artículos en la plataforma Substack, según informó el Departamento de Justicia de EEUU.

Por lapatilla.com

Brinksman, residente de Washington D.C., fue detenido después de un allanamiento a su vivienda y está acusado, mediante una denuncia penal, de transmitir ilegalmente información de defensa nacional, un delito contemplado en la Ley de Espionaje. Desde 2020 trabajó como empleado de una agencia del gobierno estadounidense con sede en el Distrito Este de Virginia, y en 2022 pasó a una empresa contratista de esa misma agencia como desarrollador de integración de sistemas. En todo ese tiempo tuvo una autorización de seguridad de nivel alto secreto con acceso a información compartimentada.

De acuerdo con la declaración jurada del agente del FBI que presentó el caso, entre marzo y octubre de este año el acusado consultó cinco informes clasificados que no tenían relación con su trabajo. Cada vez, a las pocas horas o días, su pareja, a quien el expediente identifica solo como “Individuo 1”, publicó en Substack un artículo con contenido parecido, y una autoridad de clasificación del gobierno confirmó que esos textos contenían información clasificada.

El documento reconstruye la secuencia con registros de llamadas y de acceso al edificio. El 11 de marzo, por ejemplo, la mujer lo llamó a las 8:41 de la mañana y a las 9:09 él abrió el primer informe, marcado como alto secreto; ese mismo día apareció el primer artículo. Los registros muestran más de 800 llamadas o intentos de llamada entre ambos en lo que va de 2026. Como en su lugar de trabajo no se permiten teléfonos, el FBI sostiene que Brinksman salía del edificio poco después de leer los informes para comunicarse con ella desde su carro.

La investigación también señala que, de las seis personas que abrieron la página de Substack desde las instalaciones del gobierno entre marzo y octubre, él fue el único que leyó los cinco artículos y consultó los cinco informes. El 10 de octubre los agentes revisaron una libreta que había quedado en su escritorio y encontraron varias páginas con las esquinas arrancadas. Según la declaración jurada, la mujer había escrito en septiembre en un texto para recaudar fondos que en el último año publicó “reportajes basados en evaluaciones clasificadas” que el público merecía conocer, y en una red social comentó: “También acepto filtraciones“.

Los fiscales incluyeron además un correo que Brinksman envió a un amigo el 20 de noviembre de 2025, antes de consultar los informes. “La mujer con la que estoy saliendo es periodista y hace poco se independizó, así que la he estado ayudando a ponerlo en marcha. Su proyecto se enfoca en política exterior. Estoy sacando una cantidad sorprendente de satisfacción de trabajar en eso”, escribió.

El director de la CIA, John Ratcliffe, confirmó que la detención se produjo tras una denuncia de la propia agencia. “La divulgación no autorizada de material clasificado supone graves riesgos para nuestra seguridad nacional, nuestras fuentes de inteligencia, las operaciones en curso y nuestros agentes. No hay ninguna tolerancia con las filtraciones, y quien viole su juramento rendirá cuentas y será procesado con todo el peso de la ley”, afirmó. El fiscal general adjunto para Seguridad Nacional, John A. Eisenberg, sostuvo que Brinksman “fue mucho más allá de sus funciones para obtener algunos de los secretos mejor guardados de nuestra nación y se los entregó a una pareja sentimental que sabía que tenía la intención de publicarlos”.

El caso lo investiga la oficina del FBI en Chicago con apoyo de la de Washington, en momentos en que el presidente Donald Trump ha endurecido su discurso contra quienes filtran información clasificada. Las acusaciones de una denuncia penal no constituyen una condena y Brinksman se presume inocente mientras no se demuestre su culpabilidad en un tribunal.

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