
La campaña para la segunda vuelta de las presidenciales del 14 de diciembre en Chile arrancó este domingo, con el ultraderechista José Antonio Kast como claro favorito y con la izquierdista Jeannette Jara a la espera de un «milagro» que revierta las pesimistas encuestas en su contra.
Los últimos sondeos publicados hasta este domingo, cuando empieza la veda para difundir encuestas, coinciden en dar como vencedor al exdiputado ultracatólico, que compite por tercera vez para llegar a La Moneda y que le sacaría entre 12 y 16 puntos a la exministra comunista del actual Gobierno de Gabriel Boric.
«Tendría que pasar algo muy significativo para que Kast no ganara, por eso está limitando tanto sus apariciones en prensa y en debates. Quiere evitar errores», dijo a EFE Claudio Fuentes, politólogo de la Universidad Diego Portales.
El también politólogo Rodrigo Pérez de Arce, de la Universidad del Desarrollo, coincide: «Siempre pueden pasar cosas sorpresivas, pero ahora mismo nada indica que Jara sea capaz de romper la trayectoria que marcan todas las encuentras», indicó a EFE.
Kast, con apoyos de libertarios y derecha tradicional
Pese a ganar la primera vuelta del pasado 16 de noviembre, con el 26,9 % de los votos, Jara, de 51 años, ya reconoció la misma noche electoral que los desafíos para el balotaje son «inmensos».
Al ser la candidata única de la izquierda y la centro-izquierda no tiene muchos votos de donde rascar, ya que el resto de candidatos competitivos de la primera vuelta son de derechas y se inclinan por Kast, de 59 años.
Además, le pesa ser vista como miembro de un Gobierno impopular -cuya aprobación no supera el 30 %- y no ha conseguido aparentemente aplacar los recelos que suscita en parte de la sociedad su militancia comunista.
Kast, en cambio, sacó el 23,9 % de los votos, pero ya ha recibido el apoyo del ultraderechista libertario Johannes Kaiser y de la exalcaldesa Evelyn Matthei, representante de la derecha tradicional, quienes quedaron en cuarto y quinto lugar, con el 13,9 % y el 12,4 %, respectivamente.
Los tres suman más del 50 %, aunque expertos advierten de que el trasvase de votos no es totalmente directo y que Kast, para conseguir una victoria más holgada, tendrá que seducir a otros votantes, como los que optaron por el economista populista Franco Parisi, que quedó tercero con el 19,7 %.
El Partido de la Gente (PGD), que lidera Parisi desde 2019 y que concentra gran parte del voto antisistema, decidirá este domingo en una consulta online entre sus militantes por quién pedirá el voto.
La incógnita sobre la «batalla cultural»
Desde 2006, ningún presidente ha sido sucedido en Chile por alguien de su misma línea política y el poder ha oscilado entre izquierda y derecha.
El primer y único derechista en llegar al poder hasta ahora ha sido el fallecido Sebastián Piñera, que lo hizo en dos mandatos no consecutivos (2010-2014 y 2018-2022).
Si se cumple lo que vaticinan las encuestas, Kast sería el primer presidente ultraderechista y pinochetista en llegar al poder tras la dictadura, ya que Piñera votó en contra de la continuidad de Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988, mientras que el líder del Partido Republicano hizo campaña por el general.
Kast, que perdió contra Boric en 2021, está haciendo una campaña monotemática en torno a la crisis de seguridad y ha prometido formar un «Gobierno de emergencia» que aplique mano dura contra la migración irregular y la delincuencia.
Aunque ha reconocido que «sigue siendo el mismo», evita hablar a toda costa de sus convicciones ultraconservadoras sobre el aborto o el matrimonio igualitario, así como de su defensa de la dictadura.
Los expertos coinciden en que Kast seguirá con esta estrategia para evitar no perder apoyos, sobre todo entre las mujeres, ya que sus polémicas posiciones ultra le costaron la Presidencia hace cuatro años.
«La pregunta es hasta dónde Kast va a mantener la promesa de formar un Gobierno de emergencia o, si por el contrario, va a dar la batalla cultural», alertó Pérez de Arce.
El presidente que salga de las urnas tendrá que lidiar a partir del 11 de marzo con un Parlamento fragmentado y dividido, donde el bloque de derecha y ultraderecha está a dos diputados de la mayoría en el Congreso y donde los votos de del populista PDG serán clave. EFE