Antonio Ledezma: Lo que esperan los venezolanos
17 Jan 2026, 13:14 6 minutos de lectura

Antonio Ledezma: Lo que esperan los venezolanos

Por La Patilla

Compartir noticia

Los venezolanos han aprendido a hablar con prudencia, pero también con claridad. Aun en el medio de temores, la censura y la persecución, la conciencia colectiva del país se expresa. Hoy, esa voz ha quedado reflejada en los resultados de la más reciente encuesta de Mercanálisis, una investigación que recoge no solo percepciones, sino expectativas profundas de una nación que se niega a resignarse.

El primer dato es tan revelador como doloroso: la mayoría de los venezolanos sigue sintiendo miedo de ser detenida o perseguida por el régimen chavista. Ese miedo no es abstracto; tiene nombres, rostros y expedientes. Es el miedo de vivir en un país donde disentir continúa siendo un riesgo real. Así lo planteo, clara, categórica, María Corina Machado en su encuentro con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. Detener la persecución política, liberar a todos los presos políticos, civiles y militares, incondicionalmente, y clausurar la siniestra “puerta giratoria”. 

Pero junto a ese espanto convive una esperanza serena, consciente y bien informada. Los venezolanos expresaron, por intermedio de nuestra vocera legitima, María Corina Machado, un agradecimiento sincero hacia el presidente Donald Trump, reconociendo la claridad y firmeza con la que ha asumido la defensa de la causa democrática venezolana frente a la dictadura. La opinión pública entiende que los intereses estratégicos de Estados Unidos responden a múltiples factores —entre ellos el energético— propios de toda política exterior responsable, sin que ello implique descuidar la defensa de los derechos humanos. Lo ha confirmado María Corina, al revelar que uno de los temas abordados en esa reunión privada con el presidente Trump, fue el drama de los niños sin escuelas y los precarios salarios de los educadores. 

Los venezolanos tienen la convicción-no es una mera percepción-de que contaremos con ese  apoyo que se confirma en la práctica. Tanto el presidente Trump como su Secretario de Estado, Marco Rubio, han exigido de manera clara y categórica la libertad de todos los presos políticos venezolanos, colocando este reclamo en el centro del debate internacional. Los venezolanos valoran esa postura porque demuestra que es posible armonizar intereses estratégicos con principios democráticos irrenunciables.

Lejos de una visión confrontacional, esta mirada refleja madurez política y realismo. Los venezolanos comprenden la complejidad de la geopolítica global y aspiran a que, en ese entramado de intereses legítimos, la libertad, la dignidad humana y la justicia no sean relegadas, sino reafirmadas como pilares de cualquier relación futura entre Venezuela y sus aliados democráticos.

La exigencia de liberar a los presos políticos no es una concesión, sino un imperativo moral y jurídico. Del mismo modo, se ha instalado en la conciencia nacional la convicción de que el dictador Nicolás Maduro fue traicionado por sectores de su propio entorno, lo que explica el profundo quiebre de confianza en la cúpula del chavismo, hoy percibida como un bloque sin credibilidad, sin cohesión y sin liderazgo.

El venezolano también mira hacia el futuro con sentido práctico y vocación de reconstrucción. Aprueba que Estados Unidos se convierta en el aliado clave estratégico y proveedor del país en un escenario de recuperación nacional. Esa visión va acompañada de decisiones estructurales claras: la anulación de las expropiaciones, o más bien asaltos, la devolución de empresas y bienes a sus legítimos dueños, y la convicción firme de que Venezuela necesita justicia, orden y ley, no consignas ni relatos ideológicos.

El veredicto sobre el modelo impuesto es categórico: el socialismo empaquetado por el chavismo trajo mal vivir, retroceso y pobreza. No se trata de una opinión ideológica, sino de una conclusión nacida de la experiencia cotidiana de millones de familias. Por ello, los venezolanos respaldan la reconstrucción total, desde cero, de las Fuerzas Armadas y los cuerpos policiales, así como el destino de la destrozada de PDVSA, entendida como una vía para rescatar eficiencia, transparencia y progreso.

En coherencia con ese anhelo de cambio real, la ciudadanía rechaza que Delcy Rodríguez pretenda asumir algún rol en una eventual transición legítima, y expresa con claridad su preferencia democrática: si hoy hubiese elecciones, votarían por María Corina Machado. Es de suponer que la ciudadanía espera que Edmundo González Urrutia, como Presidente Constitucional, sea el encargado de convocar ese futuro proceso electoral en un ambiente de plena libertad y garantías para todos los venezolanos. Se tiene muy claro el rol de cada quien: Deisy Rodríguez quedo para recoger los vidrios y actuar como “patriota cooperante de la CIA”, mientras que María Corina Machado y Edmundo Gonzalez tienen a cargo la reconstrucción exitosa de Venezuela. 

Este retrato de la opinión pública no es una simple fotografía del momento. Es una hoja de ruta moral y política. Los venezolanos saben lo que no quieren, pero, sobre todo, saben lo que esperan: libertad, justicia, aliados confiables, instituciones nuevas y un país reconciliado con el progreso.

Esa esperanza, aunque golpeada, sigue intacta. Y mientras exista, Venezuela no estará perdida.

Antonioledezma.net

Enlaces relacionados

Noticias Relacionadas