
Un equipo de científicos ucranianos ha encontrado ácaros Demodex folliculorum en 24 de las 25 muestras de extensiones de pestañas que analizó al microscopio. Los investigadores advierten de que este popular tratamiento cosmético puede dificultar su detección y señalan que, cuando proliferan, estos organismos pueden causar irritación e inflamación alrededor de los ojos.
Por La Razón
Se trata de diminutos arácnidos que viven en los folículos pilosos y salen principalmente durante la noche para alimentarse de células muertas y grasa. Tenerlos no implica necesariamente padecer una enfermedad, aunque en algunos casos pueden provocar molestias como picor o hinchazón.
La magnitud de este tratamiento se refleja en las cifras. Solo en Reino Unido se realizan unas 129.000 aplicaciones de extensiones de pestañas cada semana, según una estimación de Beauty Guild recogida por The Telegraph.
Molestias tras el tratamiento
Los investigadores encuestaron también a 345 mujeres de entre 16 y 28 años. Casi una cuarta parte se había puesto extensiones alguna vez y, de ellas, prácticamente la mitad aseguró haber sufrido molestias, enrojecimiento, lagrimeo o picor después del procedimiento.
Los problemas eran más frecuentes entre quienes recurrían habitualmente a este tratamiento. El 85 % de las participantes que se habían puesto extensiones al menos diez veces presentaba signos de disfunción de las glándulas de Meibomio, situadas cerca de las pestañas y encargadas de producir la grasa que ayuda a evitar la sequedad ocular.
Además, el 72 % de las muestras presentaba signos de irritación alrededor de los párpados, como enrojecimiento, hinchazón, pestañas pegadas entre sí o piel escamosa en su base.
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