
Una red de narcotráfico que comenzaba en los laboratorios de procesamiento de cocaína del Catatumbo, atravesaba corredores de Norte de Santander y llegaba hasta las costas del Caribe colombiano habría permitido a Daneiro Correa Vega, conocido con los alias de ‘El Señor’ y ‘Ferman’, coordinar el envío de hasta tres toneladas mensuales de cocaína hacia Estados Unidos. Durante años, según las investigaciones, el señalado narcotraficante construyó una estructura que operaba mediante acuerdos con organizaciones armadas y redes dedicadas al transporte internacional de estupefacientes.
Por El Tiempo
Su trayectoria terminó por convertirlo en objetivo de las autoridades estadounidenses, que solicitaron su captura con fines de extradición. Correa Vega fue detenido en Cúcuta durante una operación adelantada por la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) de la Policía Nacional, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
El expediente que condujo a su captura permitió a los investigadores reconstruir el funcionamiento de una organización que no dependía de una sola estructura armada ni concentraba todas sus operaciones en un mismo territorio. Por el contrario, ‘El Señor’ habría establecido un sistema de alianzas para conectar los centros de producción del Catatumbo con las rutas de exportación utilizadas por organizaciones del narcotráfico en la Costa Caribe.

De acuerdo con la Policía, Correa Vega dirigía una organización independiente que intervenía en distintas etapas del negocio. Su papel consistía en coordinar la producción, el procesamiento, el almacenamiento y la movilización de cargamentos de cocaína, además de establecer acuerdos con los grupos que ejercían presencia en los territorios por donde circulaba la droga.
Uno de los aspectos identificados durante la investigación fue la capacidad de la organización para mantener laboratorios propios en zonas rurales de Sardinata y Bucarasica, dos municipios de Norte de Santander que formaban parte de su estructura de producción. Allí se recibían derivados de coca procedentes del Catatumbo, que posteriormente eran procesados para obtener clorhidrato de cocaína.
El control de esos centros de procesamiento le permitía intervenir directamente en la transformación de la droga antes de su comercialización. A diferencia de las redes que participan únicamente como intermediarias entre productores y compradores, la organización atribuida a Correa Vega disponía de infraestructura para procesar los cargamentos y coordinar su posterior traslado.
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